El momento del vapor.
Una bolsa sellada. Un corte. El vapor sube — y con él, el mar entero.
Más que una comida.
El Maritazo no llega a la mesa servido en un plato. Llega en una bolsa, sellada caliente, hirviendo con todo el Pacífico adentro.
Cangrejos del Callao, langostinos de Tumbes, mejillones de Pisco — cocidos en nuestras salsas firma con mantequilla, ajo confitado y los ajíes peruanos. Cada bolsa llega pesada y brillante, esperando ser abierta.
Tu mozo hace el corte. El vapor sube. El aroma del ají panca, del ajo, del mar caliente llena el aire. Y luego, todos en la mesa hunden las manos, comparten, ríen, se ensucian. Esto no es solo cenar — es teatro, es ritual, es el Maritazo.
Así se construye el tuyo.
Eliges tus mariscos
Cangrejo, langostinos, mejillones, almejas, pulpo, conchas. Por libra, mínimo dos.
Eliges tu salsa
La Clásica Maritazo, La Brava del Pacífico, o La Panca Oscura. Cada bolsa, una salsa.
Abrimos la bolsa
Sellada caliente, llevada a tu mesa, abierta delante de ti. El vapor sube — y comienza el Maritazo.